Pac-Man (1981, Atari)

abril 19, 2008

El Pac-Man, desde su aparición en 1980, sigue siendo el videojuego más popular de todos los tiempos.

Consistía en mover a un personaje amarillo a lo largo de un laberinto intentando comer todos los puntitos de la pantalla sin ser devorado por los fantasmas que te perseguían. Al comer una de cuatro píldoras de poder en las esquinas del laberinto, podías intercambiar los papeles en contra de los fantasmas y devorarlos para hacer más puntos, siempre y cuando lo hicieras antes de que el efecto de la píldora se pasara y recordaras que los fantasmas podían regresar a su guarida para regenerarse. De vez en cuando aparecían manzanas, cerezas, naranjas y demás frutas en el centro de la pantalla para que las comieras e hicieras más puntos. Este sencillísimo concepto ideado por Toru Iwatani fue un éxito entre los jugadores de todas las edades y preparó el camino para personajes como Mario y Sonic, al ser Pac-Man el primer juego en tener un protagonista real (en los juegos de la época, por lo general manejabas navecillas o pilotos sin nombre) y tener toda clase de productos derivados como varias secuelas y versiones, un tema musical y hasta una serie de televisión.

Pero la primera conversión de Pac-Man de arcade a consola casera no estuvo exactamente a la altura del original.

En 1980, Atari (la entonces compañía líder de videojuegos) estaba dirigida por Ray Kassar, un sujeto que se hizo famoso por el mal trato contra sus empleados, a los cuales se negaba a pagar regalías ni bonos (hecho que propició que varios empleados de Atari se fueran y fundaran Activision en 1979) y al que la calidad de los productos no le importaba tanto como el que les proporcionara muchísimo dinero. Para él, los ingenieros y demás empleados no servían más que para hacer juegos y que éstos se vendieran. Aunque los ’80 fueron la “era de oro” de Atari, en la cual aparecieron algunos de los más grandes éxitos de la consola, también fue su época más egoísta. Este egoísmo los hizo cometer muchos errores que terminaron haciéndolos caer en la ruina en 1984, antes de ser vendidos a Midway.

Atari, sin embargo, hizo algunas cosas que la beneficiaron. Para empezar, fue muy astuta al obtener en 1980 la licencia para adaptaciones caseras de Space Invaders. Kassar decía que la gente se iba a comprar un Atari sólo para jugar Space Invaders en su hogar. De ahí comenzaron a obtener licencias para adaptaciones de juegos como Defender, así como adaptaciones de sus propios juegos como Asteroids y Missile Command. De modo que al obtener la licencia de Pac-Man en el ’81, se supieron inmediatamente a punto de acertar a lo grande.

El encargado de convertir a Pac-Man en un juego para Atari fue un joven llamado Tod Frye. Cuando alguien fue a supervisar su trabajo, el juego estaba aún en una etapa de desarrollo muy preliminar. Pero Atari, que tenía prisas por sacar el juego para las Navidades de aquel año, le dijo que no importaba y que sacara el juego así como estaba. No había sido finalizado, pero eso era lo de menos. El Atari era en aquel entonces la consola más vendida de todos los tiempos, y el Pac-Man era el videojuego más jugado del momento. Con una combinación como esa, ¿qué importaba que el juego estuviera terminado o no? Era Pac-Man, se iba a vender como churros y más aún si lo asociaban con Atari. ¿Qué podía salir mal?

De hecho, nada salió mal, pues Atari vendió 10 millones de copias de Pac-Man. El problema es que el juego, inacabado como estaba, resultó ser malísimo, y esto hizo que la demanda bajara, y muchos de los cartuchos les fueron devueltos. El otro problema era que se habían vendido aproximadamente 7 millones de sistemas Atari, y se habían fabricado unos 12 millones de cartuchos de Pac-Man. Había, por tanto, más cartuchos que sistemas en qué jugarlos. Se piensa que Atari hizo eso creyendo que la gente se iba a querer comprar el juego dos veces.

Esto dejó a Atari con un exceso de inventario del que trataron de deshacerse a toda costa, sin éxito alguno. El juego no fue un fracaso, pero sí fue una muy mala decisión que marcó el momento de la decadencia de Atari, la cual se acentuaría con otro juego que no mencionaré, pero que la mayoría de ustedes debe conocer.

No voy a enseñar muchas imágenes del juego, porque no es muy complejo que digamos (el Pac-Man de Atari, al menos, no lo es).

Esta es la pantalla inicial del juego (sale de ese tamaño porque es la única resolución en que toma fotos el emulador Stella). Como en la mayoría de juegos de Atari de la época, lo que hace es cambiar de color constantemente.

A partir de ella podemos empezar a hablar del juego. Lo primero que salta a la vista en lo que a diferencias entre el arcade y la versión casera se refiere es la estructura del laberinto. Mientras que en el arcade era compleja y llena de rutas alternas y atajos, en el Atari parece haber sido diseñada en menos de cinco minutos y bajo un ataque de total flojera, que no difiere mucho de los pasatiempos que salen en las bolsitas de Kids’ Meal en Wendy’s. Además es horizontal en lugar de vertical como en el arcade, aunque esto es comprensible ya que un televisor de la época (ni siquiera uno de ahora) no podría imitar la posición vertical del laberinto original.

Al iniciar el juego, vemos que los colores del laberinto son además distintos a los del arcade, en el cual el fondo es negro y las paredes son azules. En el Atari, las paredes son este raro tono de anaranjado y el fondo es azul.

El personaje de Pac-Man ya no mueve la boca con la animación del arcade, aquella abertura como triangular que se abría y cerraba, sino que ahora lo hace lentamente y abriendo una boca que parece más un óvalo (es difícil explicar esto textualmente). Y por alguna razón, tiene ojos, lo cual se aleja más de la imagen de Pac-Man en el arcade (no tengo problema con que tenga ojos en los juegos más recientes, pero en ese tiempo era inaceptable). Los fantasmas ya no son de colores diferentes y no mueven los ojos en la dirección en la que van.

Un detalle sobre los fantasmas. Es posible que al ver las imágenes sin haber jugado aún, te dé la impresión de que sólo te persigue un solo fantasma. En realidad siempre son cuatro; el problema es que el Atari no podía mostrar muchas imágenes en pantalla a una sola vez. Para tener a cuatro fantasmas a la vez, el juego sólo muestra un fantasma por cuadro de animación. Es decir: en un cuadro, aparece un fantasma en un sitio, en el siguiente, aparece otro en un lugar diferente. Acelerando esta animación a 60 cuadros por segundo, se crea la ilusión de ver cuatro fantasmas a la vez.

Esto quiere decir que los fantasmas parpadean horriblemente, como cuando los gráficos parpadeaban en un juego de NES al haber muchas cosas en pantalla al mismo tiempo. El parpadeo de los fantasmas termina haciéndose molesto y los hace difíciles de ver. Como curiosidad, en éste juego fue que se les dijo “fantasmas” por primera vez, por lo de que parpadeaban, ya que en los pequeños folletos instructivos que venían en el arcade original, les decían “monstruos”.

Los fantasmas se ponen morados en lugar de azules al comer una píldora de poder, y los puntos normales han sido convertidos en rayas.

Y las frutas que aparecían son reemplazadas por estas “vitaminas” que son un par de rectángulos concéntricos.

El juego en sí tiene muchísima menos ciencia que el original. Los fantasmas, al no tener diferentes patrones de conducta como en el original, no siguen otra estrategia que la de ir por el laberinto sin tener idea de a dónde demonios van, esperando dar contigo para matarte. Esto hace tedioso andar por el mal diseñado laberinto, al ser los fantasmas sencillos de evadir y no haber muchas rutas diferentes que utilizar para burlarlos. Al comerse a un fantasma, éste puede tardar algo de tiempo en regresar a la guarida para regenerarse, lo que da mayores indicios de su poca inteligencia. En su defensa, van incrementando la velocidad a medida que se pasa de nivel, como en el original, lo que les proporciona algo de ventaja en ocasiones.

Mediante unos switches que tiene el Atari, se puede editar la velocidad a la que se mueven los fantasmas y tú, así como la duración del efecto de las píldoras de poder.

Para finalizar, hablaré de los efectos de sonido. En vez de la famosa melodía que sonaba en el original al empezar el juego, hay una pequeña tonada que suena como cuando marcas 1313 en un celular. El “wakka-wakka-wakka-wakka” al comerte los puntos es reemplazado por un metálico “nak-nak-nak-nak” y el sonido de alarma que indicaba que los fantasmas estaban vulnerables a ser comidos es diferente. La melodía decreciente del original que sonaba al morirte ahora es creciente.

No queda más que decir sobre el juego, salvo por el veredicto final. La verdad, no es un juego tan malo; lo que pasa es que su escasa calidad (al no haber sido terminado) lo dejaba muy por debajo de la calidad del original, y esos no eran los estándares a que estaban acostumbrados los usuarios de Atari. Atari luego sacó adaptaciones muy buenas de Ms. Pac-Man y Jr. Pac-Man, y hace tiempo una compañía llamada Ebivision hizo una versión de Pac-Man más parecida al arcade, pero el desastre de la adaptación original aún es difícil de superar.

No quiero irme sin compartir con ustedes una última curiosidad. Cuando el juego iba a salir, Tod Frye se acercó a Ray Kassar y le dijo que si no se le pagaban regalías por el juego, se iba a Activision. Kassar accedió y acordaron pagarle 10 centavos de dólar por cada cartucho que se vendiera. Como se vendieron 10 millones, a Frye le tuvieron que pagar un millón de dólares.

Nuevamente llegamos al final. No dejen de mandarme sus comentarios. Hasta la próxima.

Bájate este juego de aquí:

http://zcu.110mb.com/Weird%20Gaming/Pac-Man.zip

Necesitarás un emulador de Atari 2600 para hacerlo andar, te recomiendo el Z26.

El Atari traía unos switches que servían para ajustar la dificultad, reiniciar, seleccionar una variación de juego, etc.

Consulta el léeme de tu emulador para saber cuáles teclas los emulan.

Lee el instructivo de este juego en:

http://www.atariage.com/manual_thumbs.html?SoftwareLabelID=342&ItemTypeID=MANUAL

para saber más sobre sus posibles variaciones de juego.

-Ognimod-