Mortal Kombat (1992, arcades)

agosto 27, 2012

Pocos juegos han despertado tantas pasiones como Mortal Kombat, juego al que es muy fácil criticar, y a la vez muy fácil alabar, basándose en la cantidad de violencia gráfica rampante de que hace alarde. Fue lanzado como un juego de arcades en el año de 1992, de parte de la compañía Midway, actualmente desaparecida.

Su modo de juego es similar al de Street Fighter II, juego contra el cual se le consideró competidor en esa época. Aunque hubo juegos anteriores y similares a Street Fighter II (que salió en 1991), como Karate Champ, Yie Ar Kung Fu y el propio Street Fighter original de 1988, el II fue el primero en amasar una popularidad avasallante, y consolidó definitivamente las convenciones por las que se regiría el género de peleas “1 vs 1” desde ese momento.

Pudiendo elegir a uno de entre varios personajes, cada uno con diversas ventajas y desventajas con respecto a los demás, la misión del jugador es vencer a los otros personajes uno por uno, en combates de artes marciales donde se pueden emplear diversas técnicas especiales (los famosos “poderes”, activados al presionar una cierta combinación de movimientos) para drenar la energía del otro antes de que se termine el tiempo, y así ser declarado el vencedor de un round; ganar dos rounds nos otorga la victoria del encuentro, y el derecho a pelear contra un personaje distinto.

A menudo, al final del juego, habrá que enfrentarse a personajes que no aparecen para elegir (al menos hasta que aparecen secuelas o revisiones), que son llamados “jefes” (en efecto, son la versión “de peleas” de los enemigos finales de nivel) y que representan un desafío aún más grande que el de todos los personajes anteriores. Al ganarles, el jugador es recompensado con el “final” de su personaje (una pantalla que explica lo que sucedió cuando el personaje en cuestión ganó el torneo). Cada uno de los personajes elegibles tiene, pues, un final diferente.

El primer Mortal Kombat incorporaba todos estos elementos, y uno más, el que le hacía merecedor de la palabra “mortal” en el título. Con cada golpe que recibía un personaje, éste echaba chorros de sangre (que hoy día lucen caricaturescos, pero para un niño de siete años que nunca había visto semejante cosa eran increíblemente reales), y al ganar los dos rounds requeridos para ganar el encuentro, el árbitro ordenaba “Finish Him/Her!” (“¡Acaba con él/ella!” en inglés), momento en el que tenías la opción de ejecutar un “poder” muy especial. Ejecutado éste dentro de un tiempo determinado, tu personaje realizaba un sangriento “Fatality”, el cual mataba definitivamente a tu adversario en formas bastante explícitas y de lo más sanguinarias. Cosas como arrancarle el corazón de cuajo, decapitarlo, quemarlo vivo y otras maldades estaban a disposición de los siete personajes del juego: Liu Kang, monje shaolin; Johnny Cage, actor de cine venido a menos; Sonya Blade, miembro del ejército; Raiden (o Rayden en las versiones domésticas), dios del trueno; Scorpion y Sub-Zero, ninjas chinos y enemigos mortales; y Kano, terrorista con aspecto de Terminator.

Todo este “realismo” se veía realzado por los gráficos, que no eran otra cosa que imágenes digitalizadas de actores auténticos de carne y hueso. “Digitalizar” significaría que, a partir de fotografías de algo, reproducir dichas fotografías en una computadora, con todo detalle. Los escáneres trabajan de un modo semejante. Tenemos entonces que los personajes del juego son actores verdaderos a quienes se les tomaron fotos ante pantalla azul, fotos que fueron siendo digitalizadas poco a poco, y con las que se creó la animación del juego. El proceso es similar al de la “captura de movimientos”, mediante el cual los movimientos de una persona son captados por sensores pegados a su cuerpo. Para esto, el actor se coloca algo que puedo describir como un traje de buzo recubierto de bombillas; estas “bombillas” son los sensores que traducirán los movimientos del actor en datos informáticos, para que los programadores puedan trabajar con ellos.

Semejante despliegue visual es el que condenó el juego a la infamia. La violencia era tan explícita que Nintendo la eliminó casi por completo de la versión para su Super NES (cosa que les ganó un desagradable estigma de “Nintendo es para bebés”, que a día de hoy todavía no se han quitado de encima), y el senador norteamericano Joe Lieberman famosamente se pronunció en contra de la industria en 1993. Este juego impulsó la creación de la ESRB, el organismo que se encarga de asignarles la calificación de edad a los videojuegos en EEUU que determina a qué público están dirigidos (igual a lo que sucede en Venezuela cuando se les asigna la “Censura A”, “B”, o “C” a las películas).

El juego es visto en un plano bidimensional por el que maniobran nuestro personaje y el del oponente. El modo de control utiliza cinco botones; dos son para golpes (golpe alto y bajo), dos son para patadas (patada alta y baja), y uno es para bloquear los golpes del contrincante. Cuando digo “golpe alto y bajo”, quiero decir golpes a la cara y al abdomen, respectivamente (aún el más brutal de los karatecas sobrenaturales está en contra de los golpes debajo de la cintura, a menos que se llame Johnny Cage).

Hay diferencias bastante notables entre el control de Street Fighter II y el de Mortal Kombat. En SF II, había seis botones; tres para golpear y tres para patadas, mientras que los golpes se bloqueaban aguantando presionada la dirección opuesta al oponente. Los botones, además, estaban dispuestos en hileras, y la “intensidad” (alta, media y baja) de los mismos se refería a su fuerza. En el caso de MK, los botones se disponen en columnas (una columna incluye los golpes y otra las patadas), y en el centro se encuentra el botón de bloquear, mientras que la intensidad se refiere a la altura del ataque (esté apuntado a la cara o al abdomen). Así, en SF II un golpe “alto” puede estar dirigido al abdomen o a la mandíbula, pero será el más fuerte; en MK un golpe “alto” siempre estará dirigido al rostro.

El juego fue también pionero de las peleas “mirror match”, que ocurren cuando un personaje se enfrenta a sí mismo. También existían las peleas “endurance”, en las que un solo personaje se enfrentaba a varios personajes en un solo encuentro, los cuales iban atacándolo uno por uno. Es de un ritmo notablemente menos vertiginoso que sus continuaciones; aún así, está garantizado que nuestros oponentes nos darán buena pelea. Y tienen una excelente razón para ello…

El torneo celebrado en el juego es un mecanismo de defensa para la Tierra, pues las hordas del Outworld (Mundo Exterior) buscan conquistarnos. Cada generación se celebra un torneo de Mortal Kombat entre las fuerzas terrícolas y las del Outworld, y si éstas ganan diez torneos seguidos, tendrán pleno derecho a invadir nuestro mundo. Naturalmente, los muchachos del Outworld no pelean limpio y lo primero que han hecho es traerse a Goro, un “dragón semi-humano” de 2000 años de edad, cuatro brazos y fuerza sobrehumana, que es discípulo del hechicero Shang Tsung (el que está detrás del intento de invasión). Goro es invencible, y durante los últimos nueve torneos ha arrasado con los guerreros de la Tierra sin el menor esfuerzo. Es momento del décimo torneo y los siete personajes elegibles, aunque tienen sus propios motivos (heroicos, malvados, o de otro modo personales) para participar, tienen todos la misma meta: la destrucción de Goro y de Shang Tsung, el adversario final. Lograrla les hará merecedores del premio definitivo; seguir existiendo.

A estas alturas (tan solo la primera entrega), la historia completa y la mitología del universo donde sucede el juego no estaban totalmente definidas, pero el modo “demostración” de la máquina nos daba una idea. Los detalles se supieron en las muchas continuaciones que se hicieron, y que se siguen haciendo, de las cuales la más conocida (de la época anterior a Mortal Kombat: Deadly Alliance) es Ultimate Mortal Kombat 3; así como en adaptaciones del universo del juego a otros medios como el cine, la televisión y las historietas, de las que probablemente se recuerde mejor la película que en 1995 protagonizó el actor Christopher Lambert, haciendo de Raiden, y que estuvo bajo la dirección de Paul W. Anderson (famoso actualmente por las películas de Resident Evil).

Hemos llegado una vez más al final, pero no dejen de hacerme saber su opinión por los comentarios. Lamentablemente no podré dejarles un enlace para bajar el juego por ahora, pues el colega que subía los juegos por mí no se ha comunicado conmigo en años…

Hasta la próxima.

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